Casa del Alcalde Mayor

Casa del Alcalde Mayor

La Casa del Alcalde Mayor en San Lorenzo de El Escorial es uno de esos lugares de nuestro pueblo más importantes por su historia que por su aspecto, una construcción que justifica eso que digo siempre de que “aquí hay muchísimo más que ver que el monasterio”.

Este sencillo edificio de viviendas no solo es uno de los ejemplos de la arquitectura que podemos encontrar en la zona, sino que además esconde entre sus piedras uno de los momentos más importantes de la historia del Real Sitio, el momento en que se convirtió en lo que iba a ser en los siglos posteriores… ¿quieres saber por qué es tan importante?, ¡vamos a por ello!

San Lorenzo de El Escorial después de Felipe II

Como ya hemos comentado en alguna ocasión en estos artículos, como por ejemplo cuando te hablé de la Lonja del Monasterio, Felipe II fue muy explícito en su testamente en lo que se refería a las construcciones que circundaban el monasterio: no las quería.

Al terminar la obra, todo lo que se había construido provisionalmente alrededor debía de ser destruido para no restar perspectiva y grandiosidad al monasterio… pero, ¿adivinas lo que pasó?

Efectivamente, al final fue pasando el tiempo y nadie le hizo al rey ni puñetero caso: aquellas primitivas casuchas que habían servido para alojar a los obreros del proyecto se fueron haciendo y deshaciendo durante mucho tiempo en función de las necesidades del momento (¡estaría contento el rey prudente!)

Pero espérate, que siguen pasando los siglos, y la cosa está a punto de empeorar hasta hacerse insostenible…

Obras Monasterio
Obras del Monasterio, a la derecha, en la Lonja, las casas de los laborantes

La llegada de Carlos III

Ha pasado siglo y medio desde la muerte de Felipe II, cuando de repente llega al trono de España uno de los mejores reyes que ha pasado por aquí: Carlos III.

Este señor es uno de los primero reyes de la casa de Borbón, y viene con los deberes hechos. Se ha formado como rey en Nápoles, a donde su madre, Isabel de Farnesio le ha mandado siendo muy joven para aprender el noble arte de la administración y el buen gobierno. Un erasmus para reyes, vamos.

Como estamos en pleno siglo de las luces y las ideas de la ilustración lo están petando por Europa, Carlos III se pone como loco a hacer reformas bajo el famoso paradigma de lo que se conoce como el “despotismo ilustrado”, ya sabes, aquello de “todo para el pueblo…pero sin el pueblo” (como ves, esto viene de antiguo).

Pues bien, Carlos III no solo es un reformador, sino que además es un señor de lo más organizado, tanto, que su vida pública y privada funcionan como un reloj, es de lo más disciplinado, y entre esas costumbres que tiene, una de las más importantes es la de las Jornadas Reales.

¿Qué es esto?, pues algo que ya hacían su padre y su hermano antes que él, pero que Carlos va a poner muy de moda: pasar diferentes periodos del año en diferentes lugares (los Reales Sitios) cercanos a Madrid.

Y mira por donde, San Lorenzo el Real de El Escorial, se convierte en la residencia de otoño.

El Escorial era un magnífico cazadero de Otoño

Las negociaciones de Grimaldi

Resulta que al rey le chifla cazar, y que en las faldas del Abantos se caza de lo lindo, así que por decirlo rápidamente, se quiere quedar con las tierras.

Pero hay un problema, y es que el fundador del monasterio, Felipe II, dejó todos estos terrenos a los monjes jerónimos, que sobre el papel, son los propietarios del terruño, y no simples usufructuarios.

Por otro lado, la Villa de El Escorial (recordemos que el actual San Lorenzo de El Escorial aún no existe), o más concretamente una institución llamada “el Común de los Vecinos”, también tienen derechos sobre las tierras que vienen de muy antiguo.

Parece ser que la linde de lo que era de unos y de otros estaba en la Cañada Real Leonesa, que entonces pasaba por la “calle de los doctores” (hoy en día calle Floridablanca), que subía al puerto de Malagón y que ha día de hoy pasa muy cerca de aquí.

Pues bien, como Carlos III se quiere venir a cazar todos los otoños, necesita un montón de palacetes para los nobles, ministros, embajadores, y construcciones para los criados, perreros, mozos y demás personal que se moviliza en estas Jornadas Reales.

Y los monjes dicen que tararí, que las tierras son suyas y que allí no se construye nada sin su permiso.

Así que el bueno del rey, manda a su hombre de confianza, el Marqués de Grimaldi, a negociar con el prior.

El Pleito de los Apeos

Aunque la cosa es complicada, resumiendo mucho podemos decir que todo se había ido tensando entre las tres partes interesadas (la corona, el monasterio y los vecinos), y que el asunto terminó de saltar por los aires en lo que se conocería después como el “Pleito de los Apeos”.

Parece ser que todo empezó hacia 1763, cuando un vecino del pueblo solicitó permiso para construir una casa cerca de la actual Plaza de Juan de Herrera.

Esto dio lugar a las hostilidades que terminarían por resolverse gracias a dos momentos clave, el primero, en 1768, cuando se publicó un decreto por el que se creaban los Reales Sitios (en el que aún no estaba incluido San Lorenzo el Real), y el segundo, ya en tiempos de Carlos IV, en 1792, cuando terminó por suprimirse la Alcaldía Mayor de El Escorial (de la que dependía el actual San Lorenzo), y se integró todo bajo el mandato de un Gobernador General.

Pero unos años antes de disolverse la Alcaldía Mayor, hubo un hecho de gran relevancia que marcaría lo que iba a pasar después en estas tierras.

Plano de H. Merlo
Plano de H. Merlo, 1783. En rosa, las posesiones de la corona, en amarillo, las del Común de los Vecinos

Antonio Vicente Yáñez: el promotor de la Casa del Alcalde Mayor

En 1771, D. Antonio Vicente Yánez, a la sazón Alcalde Mayor de El Escorial, decide venirse a vivir a San Lorenzo. Y esto es muy importante.

Es muy importante, porque el Alcalde Mayor tenía obligación de vivir en la villa de El Escorial, o “El Escorial de Abajo”, pero este señor es el primero que decide contravenir esa norma y venirse al Real Sitio.

Para ello, se mandó construir la que hoy conocemos como Casa del Alcalde Mayor, una obra de los arquitectos Diego Ochoa y Jaime Marquet (el mismo autor del Real Coliseo de Carlos III), que a día de hoy podemos ver todavía entre las calles Gobernador y Floridablanca.

Es una sencilla construcción trapezoidal que representa uno de los máximos exponentes de aquella arquitectura dieciochesca, destacando especialmente el balcón y su puerta de entrada con fajas de granito, en la calle Gobernador.

Como ves, la Casa del Alcalde Mayor es uno de esos sitios que pasan desapercibidos, pero que son importantes para que el pueblo haya terminado siendo lo que es hoy en día. ¿Y tú?, ¿conocías la historia de la casa?, ¿has pasado por allí?, recuerda que como digo siempre aquí en San Lorenzo de El Escorial tenemos muchas más cosas interesantes además del monasterio, ¡y esta es solo una de ellas! 😀, ¿de verdad no vas a compartir esto en las redes sociales para que todo el mundo lo sepa?

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