La Biblioteca de El Escorial es una explosión de color, un lugar extraño lleno de historia y simbolismo que es muy difícil entender del todo con nuestra mentalidad del siglo XXI… a no ser que te la expliquen detenidamente.

A día de hoy sigue siendo una de las bibliotecas de fondo antiguo más importantes de España, y durante siglos, solo la biblioteca del Vaticano podía comparársele.

Pero… ¿por qué Felipe II le  dio tanta importancia a este lugar?, ¿cuáles eran sus secretos?… vamos a descubrirlos.

Historia de la biblioteca de El Escorial

Testero de la Biblioteca
Testero de la Biblioteca

En la segunda mitad del siglo XVI, España todavía no contaba con una gran biblioteca pública donde centralizar todos los tesoros literarios, tanto manuscritos como impresos, que se encontraban repartidos por todas las pequeñas bibliotecas del reino, la mayoría de ellas en monasterios, catedrales, o en manos de particulares pertenecientes a la nobleza.

Fue por ello que Felipe II decidió dotar al Monasterio de El Escorial de una de las bibliotecas más magníficas de Europa, a imagen y semejanza de las más famosas bibliotecas italianas, como la de San Marcos en Venecia o la Biblioteca Vaticana, en funcionamiento desde 1450.

En 1565, tan solo 6 años antes de que edificio empezara a estar habitado, llegó la primera remesa de libros, compuesta por tan solo 42 volúmenes procedentes de la biblioteca particular de Felipe II, y así poco a poco los fondos fueron aumentando hasta los más de 40.000 que se estima que posee hoy en día.

En sus 54 estanterías podemos encontrar joyas como el Apocalipsis de los Duques de Saboya, el famoso Codex Aureus o los Manuscritos de Sta. Teresa de Jesús… entre otras muchas cosas.

Pero en la Biblioteca de El Escorial no soy libros, completan la colección una selección de instrumentos científicos originales de la época, así como una muestra de retratos de los reyes de la casa de Austria (salvo el de Felipe IV, actualmente en la National Gallery de Londres)

Frescos de la biblioteca de El Escorial

Frescos de la Biblioteca de El Escorial
Frescos de la Biblioteca de El Escorial

Sin duda, lo que más llama la atención al entrar en la biblioteca son los frescos de la bóveda de cañón del salón principal, de 54m de largo, 9m de ancho y 10 m de alto.

El programa iconográfico fue desarrollado por el padre fray José de Sigüenza, uno de los primeros priores de la orden Jerónima que se hizo cargo del monasterio desde el principio, también conocido por ser el cronista oficial de la obra.

La ejecución correspondió al maestro Pellegrino Tibaldi, uno de los mejores pintores y arquitectos del renacimiento italiano, mando traer a España expresamente por Felipe II para pintar los frescos de la Biblioteca y del Claustro Bajo.

Los frescos de la Biblioteca de El Escorial son una representación de las 7 artes liberales: el Trivium y el Quadrivium.

En ellos, podemos ver siete alegorías en forma de matronas, que representan las siete ramas del saber enseñadas tradicionalmente en las universidades europeas desde la edad media.

Éstas artes son: Gramática, Retórica y Dialéctica (el Trivium) y Aritmética, Música, Geometría y Astrología (el Quatrivium).

En cada uno de los siete tramos de la bóveda, tenemos asimismo escenas con destacados personajes que han sido de vital importancia para el cultivo de cada una de estas áreas del conocimiento humano.

¿Por qué los libros de la biblioteca de El Escorial están al revés?

Libros biblioteca escorial al revés
Los libros de la Biblioteca de El Escorial, colocados al revés

Se ha especulado mucho a lo largo de los siglos acerca del motivo de la colocación de los libros en la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Nada más entrar, una de las primeras cosas que llama la atención es que los libros están “al revés”, es decir, con los lomos hacia el interior de las estanterías.

Hay quien ha querido ver en esto un intento de Felipe II por ocultar, a ojos de la Santa inquisición, algunos ejemplares incluidos en el índice de libros prohibidos del Santo Oficio.

Nada más lejos de la realidad, que es mucho más sencilla.

Esta colocación, por una parte crea una homogeneidad que da a la estancia un aspecto de “biblioteca áurea”, ya que los cantos de los volúmenes están todos dorados.

Parece ser que esta colocación favorece la conservación de los libros, ya que permite que el aire circule alrededor de las páginas, mientras que el oro aplicado a los cantos, ahuyenta a los insectos xilófagos, tremendamente dañinos para el pergamino.

Los manuscritos perdidos de la biblioteca de El Escorial

Esfera armilar
Esfera armilar

Quizá uno de los momentos más dramáticos de la historia del monasterio sea el gran incendio de 1671, que afectó a la biblioteca y supuso la pérdida de más de 4000 volúmenes.

Durante el incendio, los monjes se apresuraron a lanzar las ventanas todos los libros que pudieron para evitar pérdidas mayores, y finalmente fueron todos almacenados en una sala donde permanecieron desordenados durante más de medio siglo hasta que finalmente Antonio de San José fue nombrado bibliotecario 1725, quien dedicó casi un cuarto de siglo a reordenarlos y clasificarlos.

Pero no fueron libros lo único que se perdió durante el incendio, algunos de los tesoros más magníficos de la biblioteca eran el estandarte y los dos fanales de “la Sultana”, la galera capitana de la armada otomana en la batalla de Lepanto. Estos trofeos estaban expuestos en el gran salón de la biblioteca, junto a otros tesoros como la “esfera armilar” o la “piedra imán” (aún hoy visibles en la biblioteca).

¿Y tú?, ¿ya has visitado esta biblioteca?, ¿cuál es tu parte favorita?

Fotos de la web de Patrimonio Nacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba