El Cristo de Cellini es una de esas maravillas que puedes perderte si no haces una visita guiada al monasterio, una delicia de la escultura renacentista con una historia fascinante a sus espaldas, y en este artículo te la cuento para que cuando lo veas, aprecies esta obra como se merece.

¿Quién era el tal Cellini?

Antes de nada, hablemos un poquito del autor de esta maravilla.

Benvenuto Cellini fue un escultor, escritor y sobre todo orfebre.

Busto de Cellini
Busto de Benvenuto Cellini en el centro del Ponte Vecchio de Florencia… menudo pieza.

Nació en Florencia en 1500, y entre otras muchas cosas nos dejó una autobiografía de los más interesante que nos ayuda mucho a comprender la sociedad del momento. Parece ser que el propio Oscar Wilde era un fan absoluto de este libro.

El propio autor nos cuenta en este libro cómo su temperamento impulsivo le dificultó mucho las cosas en su juventud, ya que llegó incluso a matar a un hombre en una pelea, por lo que tuvo que poner pies en polvorosa y largarse de Florencia.

Así llegó a Roma, donde entró a trabajar como aprendiz en el taller de Miguel Ángel (las influencias son evidentes), y donde acabó preso en el Castillo Sant’Angelo, acusado de asesinato y robo de joyas (por lo que se ve, la joyita era él).

Al salir de la cárcel terminó en París, en la corte de Francisco I, donde destacó como uno de los mejores orfebres de Europa con un salero alucinante.

Finalmente terminó donde había empezado, en Florencia, bajo el mecenazgo de Cosme I de Médicis, el momento en que crearía sus mejores obras, como el famoso Perseo en bronce de la Loggia dei Lanzi.

El cristo de Cellini

Pero volvamos a nuestro Cristo.

Está en la capilla de los doctores, en la nave izquierda de la basílica (aunque luego veremos que ese no fue su emplazamiento original).

Es una soberbia escultura de 184 cm de altura y 186 de envergadura que representa a Cristo crucificado.

Cellini labró esta obra en mármol blanco de Carrara pensando en su propia tumba, sin embargo Cosme I de Medici la vio en su taller y se encaprichó de ella, haciéndole al artista una propuesta que no puede rechazar. Desde aquel momento pasó a formar parte de la colección del Palacio Piti.

En 1576, Fernando I de Medici, el gran Duque de toscana, le regaló el crucifijo Felipe II para que lo colocara en la basílica del monasterio de El Escorial.

La llegada a El Escorial

Dice fray Antonio de Villacastín, que la escultura llegó a Valencia en barco, de ahí hasta Madrid en carromato, y finalmente, los últimos kilómetros desde el Pardo hasta El Escorial, dado el mal estado de los caminos, tubo que ser llevado a hombros por 50 hombres elegidos para la ocasión.

Una particularidad de esta escultura, además de poseer la que algunos autores describen como “la mejor cabeza del renacimiento”, es que es una de las pocas representaciones de Jesucristo completamente desnudo.

Cellini hizo esto a imagen y semejanza del famoso “Cristo de la Minerva”, obra de Miguel Ángel, que como ya hemos visto había sido su maestro en Roma desde 1519 hasta 1540.

Ubicación en el templo

Parece ser que el Cristo llegó al monasterio ya con un “paño de pureza” (un lienzo que cubre los genitales) y aunque se ha dicho durante mucho tiempo que Felipe II lo consideró paganizante, y por eso no fue ubicado en el altar mayor, la realidad es que prefirió situarlo en el trascoro, ya que en el momento de su recepción, el monarca ya había encargado a pintores venecianos los lienzos del retablo del altar mayor.

Cristo de Cellini desde el Patio de los Reyes
Cristo de Cellini visible desde el Patio de los Reyes
Paño de pureza
Detalle del “paño de pureza”

Así, la gran escultura de Cellini, podía verse desde el Patio de los Reyes cuando se abrían las ventanas en la ceremonia de recepción de alguna nueva reliquia, y además, esta ubicación hacía el conjunto más simétrico y respetaba el programa iconográfico original.

Fue mucho más adelante, en 1965, cuando el Cristo fue depositado en su ubicación actual de la Capilla de los Doctores, donde puede contemplarse mucho mejor, ya que el Coro es parte de la clausura del monasterio y por lo tanto no es visitable.

¿Qué te ha parecido?, ¿conocías esta maravillosa escultura?, si es así no olvides dejar un comentario, y si te ha gustado este artículo y has llegado hasta aquí, ayúdame a hacer del mundo un lugar más sabio y ¡lánzalo a las redes 😉 !

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