La lonja del monasterio de El Escorial es quizá una de las primeras cosas que te llamarán la atención cuando llegues al Real Sitio, y es normal, ¡se diseñó precisamente para eso!, para llamar la atención.

Estamos ante una explanada empedrada de 18.000 metros cuadrados que lleva 600 años cumpliendo su función.

Pero la lonja además esconde a simple vista algunos secretos que la mayoría de los visitantes pasan por alto, por eso estás tú aquí, porque después de leer este artículo, te puedo asegurar que verás esta extensión de terreno con unos ojos bien distintos.

¡Comenzamos!

¿Qué es la Lonja del monasterio de El Escorial?

Antes de nada tenemos que definir qué es eso de la “lonja”.

Lo más probable es que al empezar a interesarte por el tema el nombre te haya llamado la atención… ¿Qué pasa?, ¿es que aquí se vendía pescado?, ¡pero si en San Lorenzo de El Escorial no hoy mar!… ¿entonces?, ¿truchas?

Para encontrar la solución a este primer problema tenemos que irnos al diccionario de la RAE, que en su segunda acepción nos define una “lonja” como:

“Atrio algo levantado del piso de las calles, al que regularmente salen las puertas de los templos y otros edificios”

DRAE

Así que ya lo tenemos, una lonja es ni más ni menos que eso, la explanada a la que dan las puertas del monasterio.

Lo de que esté “algo levantado” quizá te parezca extraño desde la fachada norte (donde está la puerta de acceso para los visitantes), ya que en esa zona la lonja y la calle Juan de Borbón y Battenberg están a la misma altura, pero si te fijas bien, desde la fachada de poniente, ya muy cerca de los arcos de la compaña, verás que efectivamente la lonja está bastante elevada por encima del terreno circundante.

¿Para qué se construyó la Lonja?

Felipe II era ante todo un rey ilustrado, un príncipe del renacimiento que sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

Precisamente por eso los arquitectos del monasterio de El Escorial, Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera pusieron mucho cuidado en satisfacer los deseos del monarca

Entre otras cosas, Felipe II dejó escrito en su testamento que no quería que ningún animal entrase en el recinto, y precisamente por eso se construyó la Casa de la Compaña, que alojaría gran parte de los servicios del monasterio, y entre otras cosas, palomares, corrales y establos.

Pero además, Felipe II lo dejó claro: el espacio que circundaba el monasterio debía quedar desocupado para dotar a la obra de la adecuada perspectiva para poder admirarlo y aumentar su monumentalidad.

Es precisamente por eso que todas las construcciones que durante el transcurso de la obra rodeaban el edificio se concibieron como barracas temporales que pudieran ser derribadas al finalizar el proyecto.

Recordemos que aquí llegaron a trabajar más de 3000 personas que tenían que vivir, alimentarse y tomarse unas cañas en algún lugar, con lo que en lo que hoy en día es la lonja, llegó a existir en el siglo XVI un auténtico poblado del que, por deseo del monarca, hoy en día no queda absolutamente nada.

Así que, ¿para qué servía la lonja del monasterio de El Escorial?, pues precisamente para eso, para separar el monumento de cualquier otra construcción y darle la perspectiva que se merece, convirtiéndolo en algo impresionante.

La evolución de la Lonja del monasterio de El Escorial

Pero la lonja no siempre ha sido exactamente como la vemos hoy en día.

Como casi todo, ha ido cambiando un poquito a lo largo de los siglos.

Para empezar, en inicio no era toda de piedra, sino que solo estaban pavimentadas las fajas de granito que hoy en día aún se ven en el suelo, en línea (casi todas) con las pilastras de los muros del monasterio.

Y digo “casi todas”, porque a raíz de la última reforma que se llevó a cabo en el edificio, a cargo de Juan de Villanueva en pleno siglo XVIII, en la que se añadió la escalera del llamada “palacio de los borbones” (por donde hoy en día terminan las visitas al monasterio y salen los visitantes) algunas de estas fajas de granito de la lonja se tuvieron que alterar.

Antes de dicha reforma, la lonja presentaba un aspecto muy diferente, ya que los espacios cuadrados entre dichas fajas (que hoy en día son de piedra parda) eran de tierra batida, con vistas a plantar un césped del que yo no tengo constancia que haya existido nunca (sigo investigando, si tienes el dato, ya sabes, abajo en los comentarios)

El muro de la Lonja del monasterio de El Escorial

El murallón de la lonja es esa especie de muro de piedra que separa la lonja del monasterio propiamente dicha de la ya citada a venida Juan de Borbón y Battenberg.

Se construyó al mismo tiempo que la lonja, y si te jijas bien, verás que tiene dos funciones, por una parte, servir de asiento, al igual de los “canapés” que encontrábamos antes de llegar a la desaparecida Plaza de la Parada (actual Plaza de la Virgen de Gracia), y por otra parte, verás que toda esta muralla tiene un hueco por debajo, que servía para desalojar las aguas, ya que la lonja tiene un imperceptible desnivel que ayuda precisamente a esto.

Murallón de la Lonja
Aliviaderos del murallón de la lonja

¿Qué te parece la lonja del monasterio?, ¿conocías este lugar y sabías para qué se diseñó?, recuerda que puedes dejar cualquier comentario aquí debajo (prometo leerlos todos 😉), y si te gusta mi trabajo, ¡reconócelo y compártelo con todo el mundo!

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