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Turhistórico

La escultura de Álvaro de Bazán

La escultura de Álvaro de Bazán: ¡Lo que no sabías del Marqués de Sta. Cruz!

Si paseas por la Plaza de la Villa, justo en el centro, entre la Torre de los Lujanes, la Casa de la Villa y la Casa de Cisneros, presidiendo el centro de la plaza, encontrarás una estatua de bronce que llama mucho la atención.

Pero… ¿Quién es el personaje representado en esta escultura?, se trata ni más ni menos que de un monumento en honor de Álvaro de Bazán, quédate hasta el final y descubrirás una de las figuras más fascinantes de la marinería española, y  por qué  su estatua está precisamente en la Plaza de la Villa.

¿Quién era Álvaro de Bazán?

Antes de nada, hablemos de nuestro protagonista: estamos ante la escultura de Álvaro de Bazán y Guzmán, uno de los más brillantes militares y marinos que dio en su momento el imperio Español.

Títulos de Álvaro de Bazán

Como era de esperar, un tipo tan brillante no pasa desapercibido, y a lo largo de su vida acaparó multitud de títulos.

Álvaro de Bazán y Guzmán

Fue, entre otras cosas, el primer Marqués de Santa Cruz, señor de las villas de Viso y Valdepeñas, miembro del Consejo de Felipe II y Capitán General de la Mar Océana y de la gente de guerra del reino de Portugal.

Además, fue comendador mayor de León y de Villamayor, Alhambra y La Solana en la Orden de Santiago.

Por si te has despistado con este último cargo, recordemos que la figura del “comendador”, proviene de la edad media, de los tiempos de la reconquista, en los cuales, cuando una plaza fuerte era ganada para la causa cristiana, su protección y defensa se “encomendaba” al señor que la hubiera tomado con sus mesnadas (ahí surge el término “encomienda”, y de ahí viene “comendador”).

Ya sólo con esto deducimos que estamos ante un militar de gran renombre, pero como en Turhistorico no nos gusta quedarnos en la superficie, vamos a zambullirnos un poco más en la vida de Álvaro de Bazán.

Antepasados y primeros años

Aunque el apellido podría despistarnos, Álvaro de Bazán nace en Granada el 12 de diciembre de 1526.

Digo lo del apellido, porque los orígenes de la familia se encuentran en el navarro valle del Baztán, y el nacimiento de Álvaro en Granada fue fruto de la casualidad: al igual que él, tanto su padre como su abuelo eran militares, y fue precisamente en Granada donde estuvo destinado su padre en el momento de su nacimiento.

El mismísimo Cervantes se refirió a Álvaro de Bazán como: “padre de los soldados, rayo de la guerra, venturoso y jamás vencido capitán”.

Como vemos, el linaje guerrero venía de lejos.

Su abuelo (también llamado Álvaro), participó en la toma de Granada, destacándose como uno de los Capitanes Generales más capaces de los Reyes Católicos.

Además, su padre (Álvaro de Bazán “el viejo”), fue un gran marino que tomó parte, entre otras acciones, en la llamada «Jornada de Túnez», bajo las órdenes de Carlos V, o en la Batalla de Muros, combatiendo contra los franceses.

Fue precisamente el padre de nuestro protagonista, quien quiso que Álvaro hiciese carrera en la marina, llegando a conseguir que el emperador Carlos le nombrase alcaide del castillo de Gibraltar cuando contaba tan sólo ocho años.

A los 9 años, Alvarito ya correteaba por la cubierta de la nao capitana como grumete a las órdenes de su padre.

Como vemos, no solamente comenzó desde abajo en el duro oficio de la marinería, sino que además su tutor, Pedro González de Simancas, le educó como a un auténtico caballero, y le hizo querer y admirar a poetas y escritores (a los que siempre protegió y de los que fue un gran mecenas), introduciéndole en el mundo del humanismo.

Acciones destacadas

la Batalla de Lepanto

Nos encontramos ante un caballero culto y refinado y no obstante curtido en el arte de la guerra, ¿te suena de algo esa descripción?

Efectivamente, es el mismo perfil que en su día vimos en don Juan de Austria cuando hablábamos de La Batalla de Lepanto.

Esta fue precisamente una de sus acciones más decisivas, comandando la escuadra de retaguardia y sabiendo en todo momento estar en todas partes y dando las órdenes más acertadas (para profundizar sobre este tema puedes volver a echarle un vistazo al artículo de la Batalla de Lepanto).

Estratega pionero

Además de sus prontas victorias sobre los piratas berberiscos, y su decisiva participación en la Batalla de Lepanto, Álvaro de Bazán fue pionero en el uso de nuevas técnicas marineras que revolucionaron el combate naval.

Así por ejemplo, se hizo célebre al utilizar por primera vez tropas de infantería de marina para emprender operaciones anfibias, y sobre todo desarrolló ampliamente el uso de los galeones.

Los galeones eran auténticas fortalezas flotantes, barcos muy pesados muy lentos y de difícil maniobrabilidad, pero con una potencia de fuego capaz de hacer retroceder a cualquier buque enemigo escupiendo fuego y muerte por ambas bordas.

Ntra. Sra. de la Concepción y de las Ánimas.
Galeón Ntra. Sra. de la Concepción y de las Ánimas, (buque insignia de la flota española en la última década del XVI, con más de 90 piezas de artillería en tres puentes)

Cabe destacar además, que otra de las particularidades de Álvaro de Bazán es no haber sido derrotado nunca.

La campaña de Portugal

Quizá su última gran acción militar fue la conquista de la isla de Terceira.

Esta isla, era un enclave estratégico de las Azores, fundamental en la ruta de los galeones de la flota de Indias, ya que era el lugar en el que se detenían para hacer aguada (recoger agua dulce para la travesía).

Después de algunos intentos fallidos previos, Felipe II decidió confiar esta misión a Álvaro de Bazán, quien consiguió la victoria precisamente gracias al uso de las nuevas estrategias que te comentado más arriba. Así fue como Felipe II consiguió finalmente el trono de Portugal.

Isla Terceira
Isla Terceira

Precisamente, fue después de esta victoria cuando Felipe II le confió la organización de la Grande y Felicísima Armada (más conocida por su lamentable apodo de “La Invencible”), pero finalmente nuestro protagonista falleció antes de poder asumir la tarea.

El monumento

Escultura Álvaro de Bazán
Turhistórico visita a Álvaro de Bazán

Ahora que ya sabemos quién fue Álvaro de Bazán, hablemos de su estatua.

La escultura se encuentra en el centro de la Plaza de la Villa, justo en el espacio interiormente ocupado por una fuente.

La idea de erigir este monumento surgió en 1888, durante el tercer centenario de su muerte.

En aquel momento, se abrió una suscripción popular, y para financiar la obra se ofreció un concierto en el Teatro de la Zarzuela, gracias al cual se recaudó la suma de 62.500 pesetas.

¿Por qué la estatua de Álvaro de Bazán está en la Plaza de la Villa?

Por si aún andas un poco despistado, te dejo el mapa con la ubicación del monumento 😂

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Un dato curioso, es el de la ubicación de la estatua.

Fue inaugurada el 19 de diciembre de 1891, en una ceremonia solemne presidida por la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena.

Pero, ¿por qué se eligió precisamente la Plaza de la Villa para colocar este monumento?: por su tamaño.

Plaza de la Villa
La escultura de Álvaro de Bazán en la Plaza de la Villa

La estatua de Álvaro de Bazán está situada en este lugar, precisamente debido a las reducidas dimensiones de la plaza, lo cual hacía que, por contraste, la pequeña escultura diseñada por Mariano Benlliure pareciese mucho más grande

En fin, un lugar perfecto para disfrutar del monumento, y de la historia de la Torre de los Lujanes.

Descripción de la estatua

Mariano Benlliure terminó esta estatua antes de cumplir los 26 años, y se inspiró para ello en la escultura de Carlos V (obra de Leone Leoni), que hoy en día podemos admirar en la entrada del Museo del Prado.

Fue creada en la fundición de Crescenzi de Roma, y en ella podemos ver a un Álvaro de Bazán sereno que porta en su mano derecha la bengala de general, mientras la izquierda reposa en la empuñadura de su espada.

A sus pies, aparecen una bandera otomana y un yelmo en clara alusión a sus victorias contra los turcos.

El pedestal, es también obra de Benlliure y del arquitecto Miguel Aguado, y originalmente incluía cuatro delfines de bronce en las esquinas (con el tiempo estos elementos se han perdido).

Al igual que ocurre en el caso de la escultura de Cervantes que podemos ver frente al Congreso de los Diputados, en el momento de la inauguración de este monumento, se colocaron bajo el pedestal una serie de elementos de la época durante la ceremonia de inauguración.

En este caso, se introdujo un arca con monedas de la época, periódicos del día y un acta firmada por los presentes.

Te recomiendo que rodees el monumento y te fijes en la redondilla que Lope de Vega le dedicó al homenajeado y que aparece grabada en la parte posterior del pedestal

«El fiero turco en Lepanto,

en la tercera el francés,

y en todo mar el inglés,

tuvieron de verme espanto.

Rey servido y patria honrada

dirán mejor quien he sido

por la cruz de mi apellido

y con la cruz de mi espada.»

— Félix Lope de Vega y Carpio

Ya lo ves, la escultura de Álvaro de Bazán, situada en plena Plaza de la Villa no solamente es parte importante de algunas de las visitas guiadas de Turhistorico, sino que es una pieza fundamental que bien merece una visita y un rato de contemplación.

A partir de ahora, cuando pases por allí y alces la mirada, no olvides saludar a don Álvaro y recordar algunas de sus gestas marineras.

¿Seguro que conoces la ciudad?