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Turhistórico

Barrio de Malasaña

Historia del Barrio de las Maravillas

Si preguntas a cualquiera por el barrio de Malasaña de Madrid, seguramente todos te dirán lo mismo: la zona hipster, el sitio de los modernos, el vecindario más bohemio…

Y sí, llevan razón… pero se quedan muy cortos, porque Malasaña es eso y mucho más.

Malasaña no solo es tendencia, también es tradición, casticismo, historia, rebeldía y sobre todo una sorpresa detrás de otra.

Si el Barrio de los Austrias es el corazón de Madrid, Malasaña son sus nervios, y en este reportaje te voy a demostrar que hay más que barbas y bicicletas por sus calles, ¡mucho más!

Un poco de historia del barrio de Malasaña

Conociendo el Barrio de Maravillas

Casa Maravillas
Casa Maravillas, cervecería mítica del barrio

Empecemos por el principio: el barrio de Malasaña no se llama Malasaña, ¿cómo te quedas?

Toda esta zona se llamaba en un inicio el “Barrio de Maravillas”, y tomó el nombre del desaparecido “Convento de las Maravillas” que a su vez se llamaba así porque en él se custodiaba una imagen de la virgen María con un niño Jesús que las monjas habían encontrado en su huerto junto a unas plantas de maravillas.

Hoy en día, lo único que nos queda de este convento es la Iglesia de las Maravillas, también conocida como “de los Santos Justo y Pastor”, y está entre la calle de la Palma y la Plaza del 2 de Mayo.

Esto es importante, porque la Plaza del 2 de Mayo que hoy conocemos, está construida sobre el espacio que dejaron dos edificios que ya no existen, el ya citado Convento de las Maravillas, y el Parque de Artillería de Monteleón (ahora llegaremos a eso).

Pero entonces… ¿Por qué Malasaña se llama Malasaña?

Malasaña y su hija, Eugenio Álvarez Dumont (1887)

Lunes, 2 de mayo de 1808, a primera hora de la mañana, una multitud de vecinos madrileños empieza a concentrarse ante el Palacio Real.

Pretenden impedir que el general Murat (el hombre fuerte de Napoleón en Madrid) se lleve a Bayona a los hijos de Carlos IV que quedan en la ciudad, María Luisa, reina de Etruria, y el infante Francisco de Paula.

La cosa se tensa hasta el punto en que Murat ordena a un batallón de granaderos de la guardia imperial disparar a la muchedumbre. Ya está el lío armado.

A partir de ese momento, la jornada transcurre entre emboscadas, degollamientos, navajazos, y macetas volando desde los balcones. El pueblo de Madrid sólo tiene una consigna: ¡muerte a los franceses!

Cientos de vecinos de la ciudad mueren a manos de los mamelucos y los lanceros napoleónicos, llevándose por delante a tantos como pueden… y en el Barrio de Maravillas se viven los episodios más sangrientos de la jornada.

¿Recuerdas el Parque de Artillería de Monteleón?, allí se congregan multitud de vecinos del barrio pidiendo armas para enfrentarse a los soldados franceses, pero las órdenes del capitán general Francisco Javier Negrete para los militares españoles son claras: acantonarse en los cuarteles y no hacer nada.

Con lo que no contaba el capitán general era con los héroes de la jornada: los capitanes de artillería Luis Daoiz y Pedro Velarde, secundados por el teniente Jacinto Ruíz, abren las puertas del cuartel, reparten armas al pueblo, disponen las piezas de artillería, se olvidan de las macetas… y la emprenden contra los franceses a cañonazos y descargas cerradas de fusilería.

Los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde y el teniente Jacinto Ruiz
Los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde y el teniente Jacinto Ruiz

Hasta en tres ocasiones las tropas napoleónicas intentan tomar el cuartel al asalto, y las tres veces son repelidos por la artillería madrileña que escupe hierro fuego y muerte desde el corazón del barrio… hasta que el propio Murat toma cartas en el asunto y envía un contingente tan superior, que los de Monteleón son incapaces de contener.

Muerte de Daoiz y defensa de Monteleón. Manuel Castellano
Muerte de Daoiz y defensa de Monteleón. Manuel Castellano
Manuela Malasaña
Manuela Malasaña

Resultado: el levantamiento es sofocado, los rebeldes pasados por la bayoneta, y los prisioneros fusilados al día siguiente.

Y en todo este follón, Manuela Malasaña Oñoro, una joven bordadora, vecina del nº 8 de la calle de San Andrés.

La leyenda se ha encargado en convertirla en una de las heroínas del barrio, pero en realidad es poco lo que sabemos de Manuela, y su papel en la jornada del 2 de Mayo de 1808 no está nada claro.

Durante mucho tiempo, se dijo que había sido abatida por un disparo francés mientras suministraba municiones a su padre, quien disparaba desde un balcón, pero también es harto conocida la historia que la sitúa volviendo a casa y sorprendida por una patrulla de soldados franceses que intentan abusar de ella.

Según esta segunda versión, Manuela se habría defendido de la agresión con las tijeras de bordar propias de su oficio, que es de suponer que llevaría encima.

Sea como fuere, el caso es que Manuela Malasaña fue una de las muchas víctimas civiles de aquél día (registrada con el nº 74 de la relación de 409 de la jornada), y que con el paso de los años su figura se fue ensalzando hasta terminar por dar nombre a todo el barrio.

Malasaña: ¿Dónde se encuentra?, ¿cómo llegar?

Ya conoces parte de la historia del barrio de Malasaña, pero, ¿dónde está?

Lo primero de todo es situar la zona en el mapa.

Está delimitado por las calles de Gran Vía al sur, San Bernardo al oeste, Carranza al norte y Fuencarral al este.

Al igual que pasa con otras zonas como la Latina o Chueca, Malasaña en realidad no es un barrio oficial del ayuntamiento de Madrid, sino una zona oficiosa llamada así por los vecinos.

En realidad, toda esta zona pertenece al barrio “Universidad”, uno de los seis barrios del distrito “Centro”.

Como siempre, aparte de la bicicleta (que ya sabes que me encanta) la mejor forma de llegar seguramente es el metro.

En este artículo recorreremos el barrio de norte a sur, por lo que seguramente te interesará bajarte en las estaciones de Bilbao o San Bernardo, aunque también puedes ir a Noviciado o Santo Domingo.

Mapa del barrio de Malasaña

En este mapa te iré dejando algunos de los lugares más interesantes para visitar en el barrio de Malasaña.

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En general, podemos dividir el barrio en tres zonas básicas de norte a sur.

Como Malasaña está en pleno centro y no es un barrio muy grande, una vez estés allí puedes recorrerlo caminando en una mañana sin problema.

Zona Dos de Mayo

La Plaza del 2 de Mayo es sin duda el corazón del barrio, el lugar donde todo ocurre y por el que todo el mundo pasa.

Plaza del 2 de Mayo

Barrio de Malasaña
Plaza del 2 de Mayo

Como ya te he comentado, hoy en día esta plaza ocupa el espacio sobre el que en su día estuvieron el Convento de las Maravillas (del que solo queda la iglesia) y el Parque de Artillería de Monteleón.

De hecho, en el centro de la plaza verás un característico arco de ladrillos: es lo único que queda del desaparecido cuartel, su puerta de entrada.

Aquí puedes encontrar desde gente disfrutando de una caña en las terrazas los días de buen tiempo, hasta mercadillos de artesanía los fines de semana, el mejor ambiente nocturno o a los vecinos más mayores del barrio paseando sus perritos.

Monumento a Daoiz y Velarde

Este grupo escultórico es obra del escultor catalán Antonio Solá, quien lo realizó en 1822 a instancias del propio rey Fernando VII.

Fue sufragado por el Cuerpo de Artillería, y no siempre ha estado aquí.

Algunas de sus ubicaciones anteriores han sido la puerta del Museo del Prado, o la confluencia de las calles Carranza y Ruíz.

Representa a Luis Daoiz y a Pedro Velarde junto a uno de los cañones. No te molestes en buscar a Jacinto Ruíz, su escultura está en la cercana Plaza del Rey, en el barrio de Chueca.

Calle Manuela Malasaña

No solo es la calle que da nombre a todo el barrio, sino una de las más animadas e interesantes de la zona.

Aquí encontrarás el teatro más grande del barrio, el célebre Teatro Maravillas, que como ves conserva el nombre original del vecindario, al igual que la cervecería Casa Maravillas, una veterana de la zona.

Es una calle llena de comercios de lo más diverso, donde conviven los bares más alternativos con los locales de toda la vida, y algunas curiosidades interesantes, como Popland, al final de la calle, donde encontrarás toda clase de objetos de la cultura pop.

Otras curiosidades del barrio de Malasaña

Sin salir todavía del entorno de la Plaza del 2 de Mayo, el barrio nos sigue sorprendiendo con edificios emblemáticos y esculturas en plena calle.

Es el caso por ejemplo de la Iglesia de las Religiosas de María Inmaculada, en la esquina de la calle Fuencarral con Divino Pastor.

Aunque su estilo neogótico no es ninguna obra maestra de la historia del arte, es un lugar interesante a tiro de piedra de la estación de Tribunal (otro de los referentes de la zona), y justo delante suele haber una terracita bastante agradable.

Justo en la otra punta de la calle de divino pastor, ya en la confluencia con San Bernardo, encontramos el convento de las Salesas Nuevas, el segundo de la ciudad fundado para esta congregación. Recuerda que el primero fue el de las Salesas Reales, fundado por Bárbara de Braganza, actual sede del Tribunal Supremo.

Por otro lado, si algo hay en Malasaña es arte al aire libre.

En la propia Plaza del 2 de Mayo además de la escultura de Daoiz y Velarde, si te fijas bien en uno de los bancos encontrarás una obra titulada “Las Lecturas del 2 de Mayo”.

A medio camino entre lo abstracto y lo figurativo, esta pieza se conoce también como “La Lectora Empedernida”, y es obra de Emilio Velilla (si te fijas bien verás el nombre del autor inscrito en la página del libro).

Otra de las esculturas emblemáticas del barrio es la conocida como “La Paseante”.

La encontrarás en la puerta de la Escuela de Arte, en la calle Palma. Ten cuidado si vas despistado porque no serías el primero en chocarse con ella.

La idea era que representase una chica que subiendo la calle y se gira porque algo le llama la atención en la puerta de la escuela de arte, pero como ha ido cambiando de orientación, ¡ahora parece que está bailando!

Es obra del escultor Roberto Manzano Hernández, mide 1 m 80cm y no tiene pedestal, lo que le da un aire de cercanía con los peatones (aunque ha sufrido algunos actos de vandalismo en los últimos años)

Zona de San Ildefonso

Plaza de San Ildefonso

Abandonamos la zona del 2 de mayo y bajamos hasta la plaza de San Ildefonso para continuar descubriendo los rincones más interesantes del barrio de Malasaña.

En la parte central del barrio, encontramos la Plaza de San Ildefonso, un concurrido lugar de reunión sobre todo en los días soleados, conocida también como la “Plaza del Grial”, debido al nombre de una fuente ya desaparecida que después adoptó un famoso local de copas.

En esta plaza que tan bien retrató Benito Pérez Galdós en su novela Fortunata y Jacinta, se encuentra la iglesia del mismo nombre, que con su sobria fachada y sus característicos balcones volados y enrejados en las torres, parece más un castillo que una iglesia.

Hasta 1970 estuvo aquí el mercado de San Ildefonso, el primer mercado cubierto que se construyó en la ciudad y que por aquel entonces levantó la admiración de los vecinos

Pese a que llegó a rivalizar con el mítico Mercado de la Cebada, del barrio de la Latina, finalmente fue derribado y su solar fue aprovechado para ampliar la plaza.

Mercado de San Ildefonso
Mercado de San Ildefonso

Fíjate bien cuando camines por aquí, ya que en la puerta de la Iglesia encontrarás otra de las esculturas del barrio, en este caso “La Joven Caminando”.

Su nombre real es “Susana”, o al menos ese fue el nombre que le puso su autor, Rafael González García, quien fue profesor de arte en la Escuela de la Palma, y que se inspiró en su propia hija para hacer la escultura. Si preguntas a los vecinos del barrio descubrirás que también se la conoce como “la Grunge”.

“La Joven Caminando”
“La Joven Caminando”

Lleva una carpeta bajo el brazo en la que imaginamos que transporta unos dibujos, por lo que deducimos que seguramente se dirige a la escuela de arte.

Ojalá. Bar con arena de playa en malasaña
Ojalá

Muy cerca de aquí está la Plaza de Juan Pujol, un rinconcito interesante con curiosidades como “el Ojalá”, un conocido local del barrio con arena de playa en su planta baja, o el local de la comunidad Hare Krishna en Madrid.

Calle del pez

fiestas calle del Pez
Fiestas vecinales de la Calle del Pez

La Calle del Pez parece casi un universo paralelo dentro del barrio de Malasaña.

Antes de la construcción de la Gran Vía era uno de los centros comerciales más importantes de la zona, hasta tal punto que sus comerciantes tenían un dicho: “quien compra en la Calle del pez, bien sabe lo que se pesca”.

Tras Julia
Tras Julia

De hecho, esta calle tiene sus propias fiestas (celebradas el 13 de junio, día de San Antonio), que han sido impulsadas por los propios comerciantes y sin ninguna ayuda del ayuntamiento.

Es una calle llena de bares y comercios de lo más variopinto, especialmente recomendable para visitar por la noche.

Justo al final de la calle, llegando ya a San Bernardo, encontrarás el Palacio Bauer, uno de los pocos ejemplos que quedan de mansiones del siglo XVIII, aunque muy reformado en el XIX, y que hoy en día acoge la sede de la Escuela Superior de Canto de Madrid.

Precisamente, apoyando la espalda en este edificio, encontrarás otra de las queridas esculturas del barrio, una chica de bronce que recibe el nombre de “Tras Julia”, y es obra del escultor Antonio Santín.

No se sabe exactamente si está inspirada en un personaje concreto (hay quien dice que podría tratarse de Concepción Arenal), pero lo que es seguro es que representa la historia de miles de mujeres que durante el siglo XIX no tuvieron acceso a la universidad.

Parece ser que nuestra chica de bronce tuvo que disfrazarse de chico para poder estudiar en lo que entonces era la “Universidad Central”, que en su día estuvo en el número 49 de la calle San Bernardo, donde hoy en día está el Consejo Escolar del Estado.

Zona de la Luna

Plaza de la Luna
Plaza de la Luna

Nos vamos a la parte sur del barrio de Malasaña, es decir la “Plaza de la Luna” y su entorno.

El nombre real de la plaza es “Plaza de Santa María Soledad Torres Acosta”, pero nadie la llama así, por lo que si quieres encontrarla, lo mejor es que preguntes a cualquiera por la Plaza de la Luna.

Se llama así por los desaparecidos y míticos cines Luna, una sala muy querida por los vecinos que después de 25 años de proyecciones cerró sus puertas y hoy en día es el “Gymage Lounge Resort”, un gimnasio con restaurante y una interesante terraza en la azotea.

Azotea del Gymage Lounge Resort
Azotea del Gymage Lounge Resort

Muy cerquita, en la Corredera Baja de San Pablo, encontrarás el Teatro Lara, otro de los teatros importantes de barrio, del que corre el rumor de que está encantado y que en sus pasillos habita el fantasma de la actriz argentina Lola Membrives, quien por cierto tiene una sala pequeñita dedicada en la zona inferior del teatro.

Por cierto, si te pasa como a mi y eres de los curiosos, pásate por la calle de San Roque (justo detrás del teatro) y fíjate en la escalera de incendios abatible. También en esta calle, esquina a Pez, encontrarás el Monasterio de San Plácido, uno de los ejemplos de la arquitectura barroca del siglo XVII.

Pero el Lara y el Maravillas no son ni de lejos los únicos teatros del barrio: Malasaña está repleto de salas pequeñas con propuestas alternativas de lo más interesantes, entre las que podemos destacar por ejemplo el teatro Victoria, y sobre todo la sala “Microteatro por Dinero”, un antiguo burdel reconvertido en microteatro que no te puedes perder.

Y para terminar con esta zona del barrio, un repaso a las iglesias.

En la misma Plaza de la Luna está la de San Martín de Tours, que aunque ya se mencionaba en el siglo XII como una de las primeras parroquias de la villa, se trasladó al actual emplazamiento en 1836 durante la desamortización de Mendizábal.

También hay que mencionar el Convento de Juan de Alarcón, en la calle Valverde, justo enfrente de la sede de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Pero sobre todo, la que no te puedes perder es la vecina Iglesia de la Buena Dicha, en la calle de Silva, donde están enterradas algunas de las heroínas del 2 de Mayo, como Manuela Malasaña o Clara del Rey.

Es de principios del siglo XX, y tiene un curioso estilo ecléctico, mezcla de neogótico y neomudéjar de los más extraño.

Por supuesto, he dejado para el final la joya del barrio, la “Capilla Sixtina de Madrid”: San Antonio de los Alemanes.

San Antonio de los Alemanes
San Antonio de los Alemanes

Como da para un artículo entero, no voy a profundizar mucho aquí, pero que no te engañe su sobria fachada de ladrillo, dentro se esconde uno de los tesoros artísticos mejor guardados de la villa: una iglesia de planta elíptica (de las pocas de España) pintada desde el suelo hasta lo alto de la cúpula con frescos del maestro Luca Giordano. Una auténtica maravilla y uno de los imprescindibles del barrio de Malasaña.

Bonus Track: Arte urbano en Malasaña

Si lo tuyo no son las iglesias, no te preocupes, Malasaña rebosa de arte en sus aceras.

En este céntrico barrio tenemos muestras de algunas de las obras más interesantes del Street Art de Madrid, no en vano hay quien asegura que «todo lo que pasa, ya ha pasado antes en Malasaña.»

Calle de Galería de Robles

La calle Galería de Robles es una de las curiosidades del barrio. Se trata de un callejoncito que pasaría de lo más desapercibido de no ser por la creatividad de los vecinos, que han convertido la vía pública en una auténtica galería de arte urbano pintando todos los bolardos con diferentes motivos.

bolardos galería de robles

Grafitis Pixelados

Otra muestra de la evolución del arte es la obra del artista callejero Basket of Nean, que utiliza la ancestral técnica del mosaico para crear sugerentes imágenes que encontrarás repartidas por el barrio, y que últimamente se ha hecho más popular al dedicarle una de sus obras a Fernando Simón director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

El señor de los Pantalones

Esto sí que solo lo verás aquí.

Se trata de la obra de Juan Pérez, vecino de la calle del Pez que se ha propuesto recuperar espacios verdes en el barrio.

Hace años se dio cuenta de que en los alcorques en los que plantaba sus flores, la gente dejaba de tirar colillas y basura, y empezaba a respetarlos.

Un buen día, encontró unos pantalones viejos en casa, les metió dos macetas, y ahí empezó todo. Ahora dice que le gusta que le llamen “el Señor de los Pantalones de Malasaña”.

Pantalones con flores en el barrio de Malasaña

Señales intervenidas

En este barrio, hasta las señales de tráfico tienen algo especial… sobre todo si por allí ha pasado “Yipi Yipi Yeah”, te dejo algunos ejemplos divertidos.

¿Seguro que conoces la ciudad?