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Turhistórico

Santa María la Mayor

Santa María la Mayor: La antigua Iglesia de la Almudena de Madrid

La iglesia de Santa María la Mayor es el ejemplo perfecto de la historia invisible de Madrid: 12 siglos de historia de la ciudad concentrados en unos pocos metros cuadrados.

En mi día a día como guía turístico en Madrid, el mayor reto no es “mostrar lo que está ahí” (quedarse en eso es lo fácil), la verdadera magia, es conseguir que la gente vea lo que ya no está, erizar las pieles comprendiendo que la ciudad es un organismo vivo, y que absolutamente nada es casual.

Es por eso que los restos de la primera Iglesia de la Almudena son una parte fundamental de la historia de Madrid.

¿Cómo llegar a la Iglesia de la Almudena?

La encontrarás casi al final de la Calle Mayor, junto al Palacio del Duque de Uceda y algunos otros lugares interesantes, como el lugar donde asesinaron a Juan de Escobedo, o la escultura de Felipe IV.

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Iglesia de la Almudena…“la de verdad”

Antes de nada, no hay que confundir la Iglesia de Santa María la Mayor, o Santa María de la Almudena, con la actual catedral de Madrid.

La Iglesia que hoy en día podemos ver en la Plaza de la Armería, frente al Palacio Real, lleva por nombre oficial: “Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Santa María la Real de la Almudena” (ahí es na), pero como todos la conocemos simplemente como “la Almudena”, la confusión es comprensible.

Cuando hablamos de la iglesia de Santa María la Mayor, nos referimos a un templo que hoy en día ya no existe, y que estaba en lo que hoy es la calle de la Almudena, un callejón muy pequeñito prácticamente en la esquina de la calle Mayor con la calle Bailén.

Leyenda de la Almudena

Antes de nada, veamos qué es esto tan madrileño de “la Almudena”, y su relación con la primera iglesia de Madrid.

Tenemos que remontarnos hasta la batalla de Guadalete, en la que los musulmanes venidos del norte de África, vencen a los visigodos que les plantan cara cerca del estrecho de Gibraltar.

Acaba de iniciarse la historia de Al-Ándalus, y cuenta la leyenda que los primeros madrileños, temerosos de que los musulmanes profanasen una talla de la virgen María muy venerada en la ciudad, decidieron esconderla emparedándola en la muralla junto con dos cirios encendidos.

Según la tradición, esta imagen habría llegado la península de manos de un discípulo del apóstol Santiago en el 38 d. C. (vaya usted a saber…).

Más de 300 años después, cuando Alfonso VI reconquista Madrid, los cristianos se ponen a buscar la talla de la virgen como locos, pero ha pasado tanto tiempo que ya nadie recuerda exactamente dónde está.

En ese momento de desesperación, se decide realizar una procesión a lo largo del recinto de la muralla en busca de una señal divina.

Era el 9 de noviembre de 1085 y estaba a punto de ocurrir un milagro.

Según la tradición, a la altura de la cuesta de la Vega, parte de la muralla se derrumbó espontáneamente al paso de la comitiva, encontrándose dentro la imagen de la virgen con las dos velas aún encendidas, lo cual evidentemente fue interpretado como un milagro (me río de los LED).

Momento épico de la aparición de La Almudena

Lo gracioso del asunto es que esta imagen de la virgen María (una imagen cristiana), fue encontrada entre los restos de un muro de la antigua fortaleza musulmana (la Alcazaba o “Almudaina”), por lo que partir de entonces fue conocida en toda la villa con el nombre de Santa María de la Almudena, o simplemente “la Almudena” (a tope con el sincretismo cultural).

Ahora que ya sabes de dónde salió la imagen, vamos a descubrir cómo era la iglesia más antigua de Madrid en la que estuvo custodiada.

Historia de la Iglesia de Santa María la Mayor

Aspecto de la iglesia en el plano de Texeira

Pese a que algunos historiadores del Siglo de Oro como López de Hoyos o Jerónimo de la Quintana, mencionen que en origen se trataba de un templo romano dedicado a Júpiter, en realidad hoy en día sabemos que la iglesia de Santa María la Mayor fue edificada sobre una primitiva ermita visigótica.

Posteriormente, con la llegada de los musulmanes se convirtió en la mezquita mayor de Mayrit, para ser de nuevo reconvertida en iglesia adoptando la forma de un templo románico.

A partir de ese momento, la iglesia va sufriendo numerosas remodelaciones hasta su derribo final a principios del siglo XIX.

La primitiva iglesia visigoda

Estamos prácticamente convencidos del origen visigodo de la iglesia, pues tenemos noticia de que en 1618 apareció en el claustro una piedra con la inscripción: “Dominicvs Bokatvs”, que según los expertos sería la lápida funeraria de un sacerdote muerto entre el 697 y el 735 (la fecha varía en función de la fuente consultada).

Por eso sabemos que la Iglesia ya estaba allí desde finales del siglo VII.

Para que te hagas una idea de su aspecto, en aquel momento tendría planta basilical, y unos 22 m de ancho y 23 de largo, siendo muy similar a la Iglesia de Quintanilla de las Viñas (Burgos) e incluso a la de San Julián de los Prados (Oviedo).

Esto fue más o menos lo que se encontraron los árabes a su llegada a Madrid, y por lo que sabemos, inmediatamente la Iglesia pasó a convertirse en la mezquita mayor de la ciudad, sin que sufriese cambios estructurales relevantes.

El templo románico

Alfonso VI de Castilla
Alfonso VI de Castilla

Pasaron los siglos, pasó la reconquista, y los cristianos volvieron a Madrid.

Corría el año 1082, y el propio Alfonso VI (el de la profesión milagrosa de la leyenda), después de reconquistar la villa, “purificó” la antigua mezquita reconvirtiéndolas y el culto cristiano como la “iglesia de Santa María la Mayor”.

Cabe destacar que en un principio estaba consagrada a “Nuestra Señora de la Flor de Lis”, primera patrona de Madrid, de hecho, había un cuadro de dicha virgen que hoy en día se conserva en la cripta de la Almudena.

A estas alturas de la película, es de suponer que el antiguo templo visigodo fue derribado, y sus cimientos aprovechados para crear sobre ellos la nueva iglesia románica, muy probablemente llevada a cabo por alarifes mudéjares.

Parece ser que es además en este momento cuando se funda un convento adyacente, con la disposición habitual de los monasterios cistercienses, situado al norte del templo en lo que posteriormente sería la casa de la princesa de Éboli.

La única referencia que nos ha llegado sobre el convento, es en un testamento de 1377 conservado en la iglesia de San Pedro, en el que el testador deja 1000 maravedís para la reconstrucción del claustro.

Este documento además es el más antiguo en el que ya encontramos la advocación de “Almudena”.

Nuevas ampliaciones

A finales del siglo XIV, la congregación del convento no pasaba por su mejor momento, y ya no podía hacerse cargo del edificio.

Sabemos que en 1451 se eliminó parte del claustro para construir la torre, y que las familias más nobles de Madrid, empezaron a construir capillas particulares (seguramente con materiales pertenecientes al antiguo convento).

Entre estas familias hay una que sobresale por su notable contribución: la de los Vozmediano.

A principios del siglo XVI, Alonso de Vozmediano, contador mayor de Carlos V, funda la Capilla de la Concepción, con un retablo pintado por Juan de Borgoña.

Esto lo sabemos porque conservamos el contrato, que decía así:

«Sepan quantos esta carta vieren (…) que me obligo a vos el señor Aº de Vozmediano vezino de Madrid que estáis absente (…), de faser de olio de pinzel un retablo que vos faseis en la capilla en la iglesia de Sta. María de la Almudena»

Pero es Juan de Vozmediano hermano del anterior y secretario de Carlos V, además de miembro de los Consejos de Estado y Guerra, quien hace la aportación más notable el edificio: la capilla de Santa Ana.

Era la más famosa, de estilo plateresco, y por lo visto muy parecida a la Capilla del Obispo que a día de hoy conservamos en la iglesia de San Andrés.

“El milagro del pozo”, de Alonso Cano

La gran reforma de 1638

El 26 de junio de 1638, una gran tormenta arrancó de cuajo el chapitel de la torre y destruyó parte de la Iglesia, lo que hizo necesaria una reforma integral del edificio.

Precisamente de esta época es el cuadro “El milagro del pozo”, de Alonso Cano, que presidía el altar mayor de la iglesia, y que actualmente puedes ver en el Museo del Prado.

Así las cosas, y ya metidos en faena, no sólo se adecentó el edificio, sino que se mandó hacer un nuevo retablo en plata (ya que te pones…).

Después de esta gran reforma, el templo alcanzó su forma y disposición definitivas, y ya no variará hasta su derribo en el siglo XIX.

Restauración de Ventura Rodríguez

Llegamos a 1777 y la Iglesia vuelve a estar hecha una pena.

Esta fue la última gran rehabilitación que tuvo, llevada a cabo por Ventura Rodríguez, que aprovechó para embellecer enormemente el acceso de la calle Mayor con un frontal de estilo neoclásico.

La restauración duró tres años, y durante ese tiempo, la mayor parte del tesoro de la Iglesia, incluyendo la imagen de la virgen de la Almudena, fueron trasladadas a la acera de enfrente, en la iglesia de Sacramento.

Una mudanza facilita, después de tantos siglos no estaba la virgen para mucho viaje.

Maqueta de la Iglesia de Santa María la Mayor en el Museo de los Orígenes

El derribo

Finalmente, el 25 de octubre de 1868, se dijo la última misa en la iglesia de Santa María la Mayor.

Fue clausurada y al día siguiente se iniciaron las obras de derribo.

¿El motivo?, en principio ensanchar y ennoblecer la calle Bailén, pero es de suponer que el ambiente revolucionario de aquel año tuvo algo que ver en el asunto (no olvidemos que es el año de “La Gloriosa”, la revolución que terminó con el destronamiento y exilio de la reina Isabel II).

En la actualidad

Desde entonces, nuestra castiza virgen de la Almudena, vive en su nuevo hogar en la nueva catedral, con vistas al palacio real y al valle de Manzanares.

¿Y la Iglesia?

Lo único que queda puedes encontrarlo en la calle de la Almudena, casi en la esquina de las calles Mayor y Bailén, protegido por una cristalera y con una pequeña maqueta que te cuenta todo esto mucho más resumido, y bajo la atenta mirada de un escultura a tamaño natural en bronce conocida como “el Vecino Curioso”.

También conservamos la campana, que hoy en día está en la Iglesia de la Almudena.

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Detrás de mi, puedes ver la cristalera que protege los restos de la iglesia.

Con su derribo en 1868, terminaban 12 siglos de historia de la ciudad.

Visigodos, musulmanes, madrileños medievales, pícaros y espadachines del siglo de oro… todos ellos tuvieron la iglesia de Santa María la Mayor como parte del paisaje de su ciudad, una parte que aún hoy conservamos bajo la cristalera de la calle de la Almudena, y en la memoria de quienes nos dedicamos a divulgar la historia de esta ciudad.

¿Conoces algún madrileño que se las da de “muy gato” pero que no conoce la historia de Santa María la Mayor?, comparte este artículo en tus redes sociales y etiquétale, ¡verás que risa!

¿Seguro que conoces la ciudad?